divendres, 9 d’agost de 2013

Año 28.251: Sobre la Educación en general

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estimados lectores o lectoras: 

Pues no,  :-) . Aún quedaba algo publicable, sin que ello pueda, razonablemente, dar lugar a que los asquerosos policías del pensamiento tipo Pitagorín Herodes Mengele baboseen lo que en verdad albergan en sus represores cerebros reptilianos, tan incapaces de diferenciar tendencias de intenciones, y ambas de los actos, como incapaces, igualmente, de tener, en verdad, un mínimo sentido del humor... 

Bien. Si recuerdan, yo reedité en este blog, hace algún tiempo, el post "Por una verdadera Evolución en la Educación", originariamente aparecido en el desmantelable blog "ET y esta Crisis", blog, en realidad, de los experimentos, desde hace ya como medio año. 

Lo que no recordaba entonces era que, en ese texto del futuro ---[ y ahora lo he encontrado por mero repaso de cierre, de principio a fin, del original ]---, se efectuaba una cierta descripción sobre cómo es la enseñanza en 28.251. 

Os dejo con esa descripción. No hay fotos posibles, claro :-D . Y recordad: genérico del lenguaje del futuro, la arroba, pero, como en 2012-2013 aún no está aceptada, sustitutivamente el femenino.


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La asistencia de las menores a las Escuelas de Educación Primaria y Secundaria Normales sigue siendo obligatoria, por mucho que las cosas cambiaran radicalmente cuando la Re-Evolución, que lo hicieron, y mucho, y siendo precisamente ese tipo de educación la que generó muchos de los nuevos puestos de trabajo que, a raíz de tan radical reforma, se crearon. 

La asistencia sigue siendo obligatoria porque las niñas han de aprender a socializar al tiempo que también deben adquirir los máximos conocimientos posibles. Ello es así porque tal es la solución hoy en día socialmente aceptada para conseguir que, por una u otra vía (y nosotras consideramos que la escuela es la idónea), se consiga, poco a poco, que nuestras niñas se vean abocadas a la necesidad de saber cómo encajar en un entorno determinado, tanto si les gusta ese entorno como si no demasiado, ya que hay que prepararlas para la vida adulta real, que tiene esas mismas características de imponderabilidad, inexorabilidad y no siempre libertad de elección que para ellas supone la Escuela Normal.

Sin embargo, y como se ha dicho, las cosas cambiaron sustancialmente a raíz de aquella histórica reforma. Ahora, por ejemplo, la enseñanza normalizada se da en grupos de entre doce y quince menores, de edades no necesariamente homogéneas, y son tres las maestras encargadas, en cada momento, de centrar, aclarar y ampliar las diversas temáticas, pudiendo tener lugar tal magisterio tanto en aulas y laboratorios como al aire libre, durante excursiones, o en otros muchos escenarios imaginables, museos, teatros,... 

No obstante esta excelente ratio de maestras por millar de escolares, a todo niño o niña le asiste el derecho a poder reclamar instrucción personalizada o individualizada por un período de tiempo a priori indeterminado, pero que ha de quedar justificado, que si no, se acostumbran a tener una maestra para ellas solas, y eso tampoco puede ser, ni es, el objetivo de su proceso formativo, porque éste incluye, entre sus finalidades esenciales, el fomento y la práctica del coaprendizaje como una vía más en el camino personal global de formación. 

Aunque sin poder ausentarse del centro, toda niña tiene el derecho de voluntariamente poder aislarse, en cualquier dependencia al efecto, hasta en un máximo de cinco ocasiones por semestre sin haber de esgrimir justificación alguna, y la duración máxima permitida en cada ocasión es la de una jornada entera, o sea, cinco horas; rebasada tal cuota, si el niño o la niña quiere de nuevo aislarse, habrá de razonarlo, y ya se verá. 

De todas formas, esto del aislamiento voluntario es un derecho que, como tantos otros, vale la pena tener, pero como también pasa con muchos otros, luego apenas si se hace uso de él, y muchas alumnas ni siquiera llegan a utilizarlo ni una sola vez en el transcurso de toda su estancia en nuestras Escuelas Normales. 

La asistencia sigue siendo obligatoria, pero, en concreto, el compromiso que les es exigible es el de asistir, en jornada intensiva de cinco horas, entre tres y cinco días por semana, hasta totalizar un mínimo equivalente a setenta y cinco días completos de asistencia por semestre, siendo no obstante de su libre elección el detalle de qué días asistirán, si lunes o jueves o domingo, o en qué semana acudirán más o menos días. 

Por supuesto, pueden acudir más días de los normativos si así lo desean y, de hecho tal suele ser la conducta habitual de la inmensa mayoria de ellas, porque ahora, en la escuela, las niñas se lo pasan realmente fenomenal, y bien que lamentan que no se puedan quedar ningún día, salvo por alguna gracia especial que extraordinariamente se les conceda, más de las cinco horas permitidas. 

Esta última medida se hubo de adoptar porque, si no y si por ellas hubiera sido, muchas se habrían quedado en las dependencias escolares hasta a dormir, y eso solamente están autorizadas a permitirlo las escuelas y colegios de mi rama de enseñanza, ya que en éstas no se les puede negar el alojamiento al estar formalmente en ellas censadas, con lo que resultaría un contrasentido innecesario el que no se pudieran físicamente alojar en esos centros en concreto. 

Valga recordar que el que nuestras menores se hallen censadas en estas escuelas digamos que especiales tiene por objetivo el que, en efecto, dispongan de un santuario donde poder albergarse, con todos sus derechos, en caso de (a partir de cierta edad, claro), voluntario abandono temporal del hogar habitual de residencia. Naturalmente, y como acumular datos no es ningún problema a día de hoy, simultáneamente se hallan censadas también, por supuesto, en sus hogares realmente habituales, o sea, los de sus madres. 

Muchas de las enseñantes en estas Escuelas Normales son también voluntarias en las Escuelas de mi especialidad, sin que ello plantee o genere conflicto alguno, y aunque desde luego son extremadamente populares y demandadas por las niñas, éstas tienen muy claro en qué escuela se practica lo que se practica, y en cual el aprendizaje en general. 

Una sociedad que es feliz y vive en libertad, vive también con normalidad las cosas, y no había ninguna razón para apartar del voluntariado de mi rama escolar a la profesión genérica de maestra, como tampoco se aparta por ello, por su profesión genérica, a las que ejercen la medicina, sólo por citar algún ejemplo. 


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Pues, a falta de alguna otra inesperada grata sorpresa como el hallazgo de este fragmento hasta ahora inédito, de momento sigo anunciando un posible y último cajón desastre de cierre. 

Y como me da pena no insertar alguna imagen, pues les dejo con una que, sin venir a cuento, al menos parece bonita :-) 

saludos cordiales. 
ET & forrest gump. 
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